Se predice déficit de café en el mundo


El consumo global de café no deberí­a sufrir sustancialmente a causa de la crisis en la economí­a mundial, que sí­ podrí­a tener cierto impacto en ciertas gamas especiales de café, afirmó este miércoles 8 de abril el director ejecutivo de la Organización Internacional del Café, OIC, Néstor Osorio.
En cambio, en mercados donde el consumo de café no es un hábito suficientemente anclado, como en los paí­ses emergentes, sí­ podrí­a experimentarse “algún tipo de reducción” en la demanda, admitió.
Osorio indicó que los análisis apuntan a que la demanda -cuyo ritmo de crecimiento es del 2,5% anual- mantendrá su actual dinamismo y una tendencia al alza.
“Cada año se consumen dos millones extras de sacos de café y nos estamos acercando a 130 millones de sacos anuales a nivel mundial”, explicó en una reunión sobre materias primas organizada por la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, Unctad, en Ginebra.
El responsable de la OIC adelantó que este año se registrará un déficit en la producción como consecuencia del característico ciclo bianual del café brasileño, por el que cosechas elevadas son inmediatamente seguidas de producciones bajas.
Anotó que el déficit mundial podría estar alrededor del 10%, a lo que se sumará una situación inédita: los productores no tiene suficientes reservas.
Para ilustrar la importancia de este último factor, Osorio relató que “Brasil tení­a hace 30 años reservas equivalentes al 25% del consumo mundial, pero ahora no tiene nada, y lo mismo pasa en el resto de países productores”.
“En conclusión, una producción mundial de 125 millones de sacos de café, un consumo de 130 millones y sólo 20 millones en los inventarios de los importadores implica que el equilibrio entre la oferta y la demanda es muy precario”, sostuvo.
En estas condiciones, “cualquier incidente, como heladas en Brasil o una fuerte sequí­a aquí­ o allá podrí­a estrangular al mercado y los precios del café se dispararí­an”.
En su intervención en la reunión de la Unctad, Osorio afirmó que otro “desafío” que probablemente enfrentará la actividad cafetera tendrá que ver con la disyuntiva entre “alimentos o energía”.
Es decir, el uso de la tierra para sembrar cultivos para los biocombustibles.
“Aquí veo una situación difícil en términos de sostenibilidad para productos como el café o el cacao”, dijo, para explicar enseguida que existe “la posibilidad de que áreas donde ahora se planta café sean reemplazadas por cultivos que van para los alimentos o la energía”.
Se trata de una “amenaza real” que implica sobre todo a Brasil y África, donde el café se cultiva en superficies llanas y puede ser un poco menos rentable.
Brasil es actualmente el primer productor mundial de café y representa el 36 por ciento del mercado y Colombia cuenta con el 8 por ciento, mientras que el resto de América Latina tiene una cuota de mercado del 19 por ciento.
Por el lado del consumo, Europa cuenta por el 38 por ciento, Norteamérica por el 22 y América central y del sur por el 23 por ciento.
El valor mundial de las exportaciones de café fue de 15.200 millones de dólares en 2008, mientras que el valor de este mercado -es decir si se suma lo que cuestan todas las tazas de café que se beben en un año- es de 90.000 millones.

Compras a futuros

# A raí­z de los altos precios que registra el café en Nueva York, el presidente Álvaro Uribe propuso fomentar las compras futuras del grano, en especial a octubre.
# Tal esquema, anotó, permitiría a los productores una mayor recuperación, y por ende un aprovechamiento de las altas cotizaciones, en favor de la reactivación económica.